Leopoldo Alas «Clarín» comienza contando la noticia que
ha publicado un periódico a cerca de la salud del Papa León XIII, poniendo así
en contexto al lector.
Para redactar esta noticia ha creado un personaje,
Aurelio Marco, que a su vez ya era protagonista de La yernocracia, de esta manera puede dar su opinión e incluir
detalles que no tienen por qué ser verificados, ya que más que una noticia
parece un cuento. El personaje va mostrándonos su evolución en cuanto a su
propia religión y propia fe. Para ello
utiliza una serie de recursos literarios como las metáforas ("¡El Papa tiene frío!") y las referencias intelectuales y literarias (“(…) y por el
pasaba algo muy semejante a lo que el Fausto de Goethe sentía al escuchar las
campanas que tocaban a Gloria y los cánticos populares de Pascua”).
A lo largo del
cuento nos damos cuenta que el propio Clarín muestra sus sentimientos a través de
este personaje, dando a conocer sus dudas y su evolución hacía la
espiritualidad. Esta evolución se muestra en una oración que es repetida (“Mientras
él no se hiele, yo no me hielo”). El “él” se refiere a Jesús. Al principio, el
pronombre aparece en minúsculas, mientras que hacía el final del cuento vuelve
a aparecer la oración, pero esta vez con el “Él” en mayúsculas. Este cambio se
produce por un cambio en la espiritualidad del hablante.
En el texto se muestran los sentimientos de Clarín acerca
de la Iglesia (“Si me viera por dentro, ¿vería en mí la Iglesia un enemigo?”),
ya que a pesar de los problemas que había tenido en el pasado con la Iglesia, fue
una persona, que con el tiempo, se hizo muy espiritual.
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